Aprovechando la atención mediática que precedía la Cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que se realizó este viernes en Bariloche, Argentina, el presidente Alan García usó los minutos que tuvo en este foro para volver a poner en la picota un tema de recurrente preocupación en el Perú: el armamentismo en la región.
“Realmente es vergonzoso que presidentes que decimos actuar por el pueblo hayamos comprado hasta 38 mil millones de dólares en armas, es vergonzoso, pues eso es más que suficiente para solucionar la vida de cientos de millones de familias en el continente”, declaró ante la atenta mirada de sus colegas de la región.
Pero si despercudimos de eufemismos las palabras del jefe de Estado peruano, en realidad esos dardos tenían un blanco claro: la sostenida compra de armas que realiza Chile, que dicho sea de paso se ufana sin ruborizarse de ello, poniendo los nervios de punto a más de uno en el Perú, más aún cuando está en curso la demanda peruana en la Corte de Justicia de La Haya por los límites marítimos, decisión que, por cierto, tensó la cuerda por la que caminaban Lima y Santiago con relativa tranquilidad.
García no mencionó a Chile. Tampoco fue necesario. La presidente chilena Michele Bachelet sabía a dónde apuntaba su homólogo peruano, pero se mantuvo impertérrita, como lo hacen cada vez que salen autoridades de La Moneda a negar que estén en una carrera armamentista. Ellos lo llaman, con todo derecho, un proceso de “modernización de sus Fuerzas Armadas”. No hay de qué preocuparse, añaden.
Desde hace tiempo, el gasto militar de Chile es el más alto de América Latina, no en cifras absolutas, dado el tamaño del país y su economía. En el 2008, gastó US$ 2.785 millones en defensa. Le siguieron Venezuela, con 2.785 millones, y mucho más atrás Brasil, con 1.342 millones. Ya a una distancia sideral, Argentina, con 80 millones de dólares, según un informe de la Red de Seguridad y Defensa de América Latina (PDF).
En este contexto y como para no salirse del tema central que motivó el cónclave –las bases militares de Estados Unidos en Colombia– el mandatario peruano planteó que el Consejo de Defensa de la Unasur sea la instancia que canalice y verifique los acuerdos militares con países de dentro y fuera de la región. Por supuesto que no olvidó mencionar que también se debe abordar el “vergonzoso” presupuesto militar del subcontinente y que empiece a trabajar de inmediato.
Concluyó su presentación haciendo una invocación al presidente Álvaro Uribe: que ponga las cartas sobre la mesa y que exponga los alcances del acuerdo que cerró su gobierno con Washington para instalar bases militares en suelo colombiano, en el marco la lucha contra el narcotráfico, pacto al que se oponen -casi a los gritos- algunos mandatarios de la vecindad, como Hugo Chávez (Venezuela), Rafael Correa (Ecuador) y Evo Morales (Bolivia), el eje autodenominado “antiimperialista”.
“Pienso que es una buena oportunidad de poner las cartas sobre la mesa y decir de qué se trata este acuerdo con Estados Unidos (...) Si se trata de que Estados Unidos ponga aviones invisibles y radares esféricos en Colombia, yo me siento tentado a suscribir un documento de rechazo. Si es un acuerdo circunscrito al área colombiana, no me parecería una amenaza” dijo García, no sin antes sostener que las decisiones de la Unasur deben ser de obligatorio cumplimiento. “Hay un consenso amical pero no vinculante y eso es lo que vuelve gaseosos a los acuerdos”, finalizó.